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Yo también dejé de ir a los congresos de diseño de la UDLAP

A un par de códices he asistido: al primero, en calidad de alumno de primer semestre, y al sexto, en calidad de cuasi-graduado (sin terminar la tesis y muy jorobado de tanto usar la computadora). Lo que me dejó el primero fue una carpeta de imitación piel y el sexto la sorpresa de conocer el trabajo de Ralph Appelbaum. Al primero asistí por un acto de fe (como quien dice, a lo güey) y al sexto para ver si conseguía un autógrafo de Richard Buchanan (como quien dice, a lo güey). Los daños fueron mínimos, poco más de cien dólares invertidos y casi una semana de estar sentado todo el día en los lugares más incómodos de la cristiandad. Y de ahí, dejé de asistir a los congresos de diseño. La razón: Hay mejores formas de conocer las ideas de los ponentes. He aquí algunas:

Youtube: aquí tenemos el TEDtalks, GoogleTalks, EGSvideo, y todo youtube EDU para echar barriga viendo  tanta ponencia perrona (también se pueden encontrar cosas muy chistosas como a René Azcuy caracterizando al Canaca).

Podcast: los congresos del AIGA, el de Boxes and Arrows, el de Design Guy, y todo lo que se pueda encontrar en el iTunesU: cursos de historia de la información, de usabilidad, retórica, ilustración, cocina para zurdos.

Blogs: Core77, Design Observer, Smashing Magazine, Swissmiss y así, artos.

Journals: Below the fold, Footpirnt, Design Studies, Visible Language, Design Issues (la suscripción por un año cuesta una fracción del costo de un códice)…

Y la lista sigue: bibliotecas en línea, bibliotecas en las universidades, la no tan común compra de libros.

Para más razones por las cuales ya no voy a congresos, pongo aquí un pequeño texto de Gabriel Zaid sobre las conferencias:

22. Las conferencias existen para tejer los intercambios de prestigio, no los intercambios culturales. En términos de eficacia cultural, son nada frente a la lectura o la tertulia. Es absurdo recorrer media ciudad congestionada a una hora imposible para leer de oídas (que es difícil) un texto mal dicho o, peor aún, que no tiene nada que decir, y del cual no es posible saltarse las partes vacuas o el texto completo, que luego se publicará.

Las conferencias son actos superfluos de comunicación cultural, cuya producción teatral es necesaria para las cámaras, las constancias curriculares y la comunicación social. Lo bueno de las conferencias no es el milagro ocasional de que alguien tenga algo importante que decir, lo diga maravillosamente y (de pura casualidad) lo escuchen quienes deberían escucharlo. Lo bueno es que el discurso de la conferencia es el pretexto necesario para el metadiscurso sobre la conferencia. El verdadero mensaje de una conferencia es que la hubo, como diría McLuhan.

Las conferencias son media events relativamente baratos. Producir y difundir veinte segundos de un comercial o un discurso presidencial cuestan infinitamente más. Naturalmente, los actores y otros participantes en la producción de una conferencia, un comercial o un acto político pueden tener cosas que decirse de verdad, pero fuera de cámaras: antes, después o al margen del acto vacuo.

gracias a las conferencias, las instituciones pueden anunciar que existen. Si se dividiera el costo global de las conferencias entre el número de asistentes de verdad (no los que van por compromiso), el boleto de entrada (aunque no lo pague el público) resultaría de un precio estrafalario. Pero hay que dividir entre el número de personas que se enteran: así el costo unitario por millar de relaciones públicas baja a niveles aceptables.

Las relaciones públicas benefician también al conferenciante: se vuelve un nombre conocido, aunque sus textos sean desconocidos. Además, puede cobrar el texto dos veces: leyéndolo y publicándolo. Y, si pertenece a la institución (o a otra institución), gana puntos de cumplimiento: contribuye a las cuentas gloriosas que necesitan presentar los administradores culturales para justificar el presupuesto de la institución. Aunque no haya dicho nada o lo haya dicho en una sala vacía.

El texto completo se puede leer aquí.

La mesa de diseño (de la UDLAP) debe pensar en una mejor manera de generar recursos y de apoyar al aprendizaje del diseño –de información, de información visual, gráfico, de cumbias pegadoras– (la cual me imagino que debe ser su función). ¿Sugerencias?

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3 Comments

  1. NOlo wrote:

    te agarraste la misma plantilla jaja:

    movi.alquimistasdiseno.com

    Ladrón de ideas!!!

    Exijo una explicación!

    :p

    Monday, April 27, 2009 at 11:05 pm | Permalink
  2. admin wrote:

    robaré un post de movi.alquimistasdiseno.com

    onda ready made: ready, set, go.

    Monday, April 27, 2009 at 11:17 pm | Permalink
  3. Hugo Osorio wrote:

    ¿Cual es la diferencia entre los congresos del AIGA y los de la UDLAP? Podrían empezar por ahí.

    Tuesday, April 28, 2009 at 7:34 pm | Permalink

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