La presente imagen tiene algunos detalles que vale la pena resaltar: 1) Es una página de gobierno; 2) el CURP escrito es correcto; 3) el mensaje que dice lo contrario es una alerta de Visual Basic, lo que significa que el sitio sólo funciona en Explorer; 4) la ventana del proceso no tiene control alguno para utilizar el browser (salvo el botón de cerrar).
La primera vez que realicé el proceso (para solicitar un crédito para el changarro de un amigo), tardé más o menos dos horas en terminarlo. Repetirlo para obtener las imágenes de este post me tomó una hora.
Si la finalidad del sitio era la de recrear la experiencia de estar en una oficina de gobierno, no puedo más que felicitar al líder del proyecto, que logró hacer de un formulario de 50 campos un verdadero vaivén. Para quien quiera repetir la hazaña de crear un sitio tan parecido a la realidad, dejo aquí una lista de la mayor parte de las técnicas utilizadas:
- La advertencia de que el sitio sólo funciona en Explorer está en un PDF (al que se llega por medio de un link de “instrucciones”).
- No sólo es necesario tener Explorer (6+), sino que también hay que modificar las opciones de seguridad del mismo.
- La forma de contacto (tan útil para los quejumbrosos) no envía ninguna información: una vez llenada y enviada, se abre el programa de correo por default (o sea Outlook, pues el Explorer es privilegio de Windows), y agrega la información antes obtenida a un nuevo correo, listo para enviarse (ahora sí de verdad).
- Cualquier posibilidad de copy-paste fue removida. Toda información debe ser tecleada.
- Poner la información correcta no es suficiente: hay un botón para validarla y uno más para enviarla. El botón de enviar no valida, simplemente asume que está incorrecta (si no se ha validado antes).
- AL momento de capturar los datos del solicitante, y dado que es un sistema “inteligente”, cada que se llena un campo la página se recarga (para actualizar las opciones); en esta pantalla solamente, la página se recarga no menos de veinte veces, y el tiempo de espera entre recarga y recarga puede ser de entre 30 segundos y 3 minutos.
- Además de tardada, la recarga de la página puede terminar en un error de conexión, dejando la ventana vacía, con un mensaje de error y sin manera de recargar o regresar al momento anterior de registro por medio de las herramientas del browser, que no están disponibles. (Para quien maneja el browser con shortcuts no es problema pero, no deja de ser engorroso).
- Una misma información se puede pedir varias veces en distintas secciones; para colmo de males, lo único que se obtiene del registro es un folio y una fecha para ser atendido; hay que llevar impresos los comprobantes que se obtienen (uno a mitad del registro y otro al final) y los documentos correspondientes (incluido el que certifique que no se necesita el préstamo).
- Cuando realmente se necesitan instrucciones, como cuando hay que poner la cantidad de dinero solicitada, éstas no están, dejando que el solicitante se equivoque en porcentajes o cantidades, para que al final, el sistema lo regrese casi al inicio con la simple indicación de que “se equivocó”. Otro detalle curioso en la parte de los dineros, es que al regresar a corregir las cifras, éstas se presentan con punto decimal y comas para separar los miles; si el solicitante tiene la puntada de poner las nuevas cifras en el mismo formato, o si sólo deja las cifras tal cual, al guardar los datos le saldrá este amigable mensaje: “el valor del Monto del solicitante no debe contener comas, verifique”.
- Aunque la navegación y en general toda la interacción entre pantallas se hace por medio de botones de formularios, el ingenuo solicitante pronto descubrirá (después de la revisión final), que ahí donde todo parecía estar lleno, se encontraban unos links disfrazados de títulos, como por ejemplo el link para modificar los datos de vivienda, que tiene como texto ¡el CURP del solicitante.
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Ejemplos como éste ponen de relieve que, por lo menos en diseño web, los mexicanos estamos fregados. Desde que se paga un dominio hasta que comienza a funcionar, pueden pasar unos minutos en cualquier empresa gringa, varias horas con Nic México e incluso varias semanas con Telmex (y el costo puede ser diez veces más en Nic y hasta cien más con Telmex); tanto la página de la UNAM como la de la BUAP terminan siempre en un PDF (cuando terminan bien); las del gobierno pueden terminan peor: en archivos de Excel y Word (y ahí está la del INEGI y la del IFAI para dar el mal ejemplo). Incluso los sitios comerciales están jodidos: el buscador de Gandhi es una vergüenza, sólo hace búsquedas exactas (aunque diga lo contrario) y su catálogo está lleno de nombres mal escritos que hace imposibles algunas búsquedas (tanto de autores como de libros); el Fondo de Cultura Económica tiene su menú en Flash, por lo que es difícil abrir varias ventanas del mismo; Porrúa y las Librerías del Sótano andan en las mismas (ésta última con un sistema en Java que te regresa a los inicios del Internet); SAMS, Palacio de Hierro, SEARS, y otras que ahora no recuerdo no están mejor (y eso lo sabe quien ha intentado comparar precios de computadoras). El uso indiscriminado de Flash hasta para poner un “Próximamente” es la cereza de este amargo pastel.
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Una práctica educativa muy interesante, fue la de mi profesora de diseño editorial, que nos ponía a encontrar errores en el Sol de Puebla (para desarrollar ojo de águila). No sería mala idea tener una colección de homólogos en Internet de tan buen periódico para realizar la misma actividad en el diseño web. En fin, así somos y qué.


4 Comments
Después de vivir un rato fueras estoy convencido de que el problema de las intarwebs corporativas y gubernamentales de México tienen que ver con A. el formato de los concursos y B. a las empresas grandes les gusta trabajar con empresas grandes.
Un concurso no deja de ser un checklist, si dice que el sistema debe de permitir cambiar la dirección, no importa que esté en el CURP (!) mientras contenga esta funcionalidad.
No estoy seguro de cómo solucionar esto sin salir del formato de concurso (salir del formato lo hace muy suceptible a la corrupción). Tal vez clausulas tipo David Sless: se estudiará a 50 usuarios, se les asignarán tareas, el éxito mínimo de cada tarea deberá de ser de al menos 85%.
Además, creo que en México no existe una sola empresa grande de tecnología que te pueda entregar algo decente. Estaba platicando con un amigo que trabaja en una de estas empresas (Hildebrando, Softek, etc) y no le tienen ningún amor a las cosas bien hechas.
Pero al mismo tiempo no existe una sola empresa que te pueda hacer un desarrollo de principio a fin bien hecho. Tendrías que irte apoyando de boutiques: comienzas en insitum donde te hacen toda la investigación y te comienzan el diseño, luego te vas a algún estudio de diseño a donde te visten los wireframes, luego te vas a un developer shop artesanal para que te lo programen como se debe, y terminas en una empresa de hosting donde te puedan hacer sysadmin y esas cosas. En toda esa cadena hay cosas que van a ir mal, y nadie va a dividir un proyecto entre cinco empresas.
Estoy convencido de que si tuvieras una empresa que te pudiera hacer toda esa cadena sería un éxito. Símplemente no hay competencia. Ni siquiera tendrían que hacerlo demasiado bien. Ya ves las porquerías validadas con Visual Basic que tenemos. Cualquier cosa es mejor que eso.
Pues me suena bastante lógico. Creo que es una buena explicación de lo que pasa con México (al menos a nivel Gran Empresa-Pirámide).
Lástima que ninguna universidad (mexican) acepte las historias de terror-web como tema para maestría. Ya me imagino los temas:
no es mala idea lo de hacer bien las cosas, pero cómo entrarle al negocio con los que se birlaron hasta el dinerito de Proárbol.
Creo que tu comentario debería caer en el cuerpo del post. (Es del tipo de visión que cuesta trabajo tener cuando estás metido en este ciber-rancho).
¿Estás seguro que no hablas una lengua indígena?
Jajaja, el san martineño cuenta como una?
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