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Gutemberg war nicht Privatdozent, Columbus nicht ordinarius

(Gutemberg no era profesor universitario, ni Colón catedrático numerario)

En “Making Connections. Design and the social sciences”, Desmond Rochfort habla de un experimento en la Universidad de Alberta (hace más de diez años) en el que dentro de los programas (de licenciatura) de diseño industrial y de comunicación visual se agregaron clases de otra profesión (paralelas al plan de estudio). Las opciones a escoger eran: ciencias de la computación, ingeniería, negocios y marketing, y desde el verano de 1999, antropología, psicología y sociología. Sólo era posible escoger un área para toda la licenciatura, y los cursos eran dados por los departamentos correspondientes a cada profesión (y a la par con las materias de diseño). Como Rochfort lo menciona, esto no era para licenciar antropólogos, ingenieros o administradores calificados, sino para darle al estudiante cierto entrenamiento básico (compentency and understanding) en “disciplinas de particular relevancia en las áreas de diseño que se encontraran estudiando”. (en Frascara, Jorge, Ed. Design and the Social Sciences. Making connections. 2002:164)

Un enfoque más interesante es el de Hanno Ehses, que pensó que el plan de diseño de información partiera de un tema elegido por el estudiante, para que cada asignatura de diseño estuviera enfocada a desarrollar el conocimiento no sólo de la clase, sino del tema de interés. (Una idea parecida desarrolla Slavoj Žižek en la presentación de la EGS.)

“¿Para qué sirve un título universitario?” se preguntó Gabriel Zaid en  “Licenciados en natación”. Aquí la respuesta:

Para no empezar desde abajo. En las viejas tradiciones gremiales, los grandes artistas, artesanos y maestros empezaban como aprendices: desde abajo. Se aprendía haciendo: ayudándole a un maestro en el oficio. Y se recibía el título de maestro cuando en la práctica ya se había alcanzado esa categoría, lo cual se demostraba con una obra maestra.

En cambio, un licenciado en administración recibe el título, no cuando en la práctica demuestra que ya sabe administrar, sino cuando demuestra que tiene un barniz teórico sobre administración. Barniz que, con mucha frecuencia, recibió de maestros con muy poca experiencia administrativa. (en Empresarios oprimidos, 2009:141)

En la introducción de Founders  at Work: Stories of Startups’ Early Days, Jessica Livingston menciona un hecho importante sobre los fundadores que entrevistó: más que el interés de convertirse en millonarios, todos estaban orgullosos del trabajo bien hecho (2007:xiv) . El mismo Paul Graham, quien motivó la publicación del libro (dato que me proporcionó Mark y que viene en los agradecimientos), platica lo siguiente sobre su trabajo en Viaweb:

Nosotros no sabíamos nada de negocios, pero éramos buenos programadores. Quizá si escribimos un programa realmente bueno, haremos algo que estos usuarios quieran y tendremos montones de ellos y entonces una gran compañía nos comprará (218).

* * *

En cuanto a las locuras teóricas referentes a la retórica, Sharon Helmer Poggenpohl, en “Doubly Damned:  Rethorical and  Visual”, menciona un ejemplo muy curioso de Gui Bonsiepe:

Bonsiepe estuvo también interesado en cuantificar la fuerza retórica en un enunciado (medir su fuerza persuasiva) […] La idea de cuantificar la fuerza retórica estaba fatalmente defectuosa. Su idea propuesta era la de contar el uso de figuras retóricas y contrastarlas con la comunicación “normal” para lograr llegar a una relación de lo retórico en los elementos no retóricos. La ficción aquí era que los elementos no retóricos podían ser identificados –que incluso existían–  y que los elementos retóricos podían ser separados y categorizados de acuerdo a su poder (en Visual Rhetoric, González de Cosío, María y Sharon Helmer Poggenpohl, vol. 32, núm. 3, 1998:223)

(Tal vez un post sobre retórica no estaría mal, pero primero debo enterarme de cómo va la cosa, para no hacer el oso como el maestro Alberto Castañeda.)

* * *

Fin del mini post dominguero. Por cierto, no entiendo el texto en arameo que puse en el título. Puro farol (y así venía en otro libro que me piratié).

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