Los universitarios deberían asaltar las escuelas públicas, y llevarse el equipo de Enciclomedia a sus propias instalaciones. Nada tiene que hacer un maestro de primaria con esos equipos. Si no ha sabido aprovechar los libros, mucho menos podrá aprovechar las computadoras, por muchos videos y música que tengan. ¿Qué tiene que hacer uno de estos equipos en una escuela que no tiene luz, baños, salones para cada grupo, y ya no se diga biblioteca propia? Claro, también hay maestros muy buenos, pero para ellos de poco sirve Enciclomedia, porque casi todo el material que viene en ella, o es obsoleto, o está incompleto, o no sirve, o está mal redactado, o mal investigado (o todo junto).
En cambio, a los universitarios les vendría muy bien tener esta tecnología. Por principio de cuentas, inmediatamente notarían que es una idiotez poner el texto de los interactivos en la parte inferior de la pantalla, porque eso proyectado en la pared, sólo lo ven los niños que se sientan al frente. Y lo mismo los menús en la parte superior, que ya proyectados, son inalcanzables para los niños y los maestros chaparritos (¡que cómo abundan!). Más detalles de este tipo saltarían a la vista crítica del universitario.
En un ambiente de educación superior, donde los alumnos regularmente usan Facebook, Gmail, Youtube, WordPress o Twitter para crear y consumir información, no pasaría desapercibido que cada interactivo de Enciclomedia tiene su propia interfaz, pocas posibilidades para crear contenidos y gran dificultad para su actualización. Inmediatamente algún departamento tomaría cartas en el asunto para resolver el problema.
La creación de contenidos para Enciclomedia no se haría esperar. Al descubrir que los textos son pésimos, los contenidos pobres, el arte de mala calidad y las interfaces deplorables, los maestros buscarían crear sus propios materiales para realmente aprovechar el equipo. Una estandarización sería tal vez el primer paso.
Por su parte, los alumnos verían en Enciclomedia un entorno perfecto para la experimentación. Borrarían los aburridísimos juegos que trae incluidos, los recorridos virtuales que tanto nos recuerdan la década de 1990 y a los personajes sin gracia que vienen con cada interactivo, y los reemplazarían con juegos más divertidos, con historias envolventes, experimentales, que utilizaran al máximo la capacidad de esta maravillosa interfaz.
Por último, no faltarían las tesis de cómo aprovechar el equipo, de cómo evaluar su contenido, de cómo hacer trabajo experimental con él, de cómo crear una red para incrementar su base de datos, de cómo llevarlo a más gente; en fin, tantas posibilidades. y claro, con los años, de las universidades irían regresando estos equipos a las escuelas públicas, con material mejor hecho, con herramientas de búsqueda que faciliten su uso, con una administración sencilla y remota, tal vez incluso con algún sistema como el de Google Analytics, que sirva para ir estudiando cómo Enciclomedia se comporta dentro de la población.
La otra ocpción es suponer, como todos los demás, que el problema son los diputados, el presupuesto, los maestros, los alumnos, México, y no los que hacen el contenido.
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