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Modos de hacer diseño de información (Primera parte)

Hacia 1535, se publica en Venecia un catálogo titulado Tariffa delle puttane di Vinegia, que contenía (en verso) el nombre, dirección, atractivos, defectos y precio de ciento diez cortesanas. (Una segunda edición se publicó en 1570, con la cantidad de 210 nombres.) Obras similares se publicaron  en otras ciudades como Ámsterdam y Londres, como el  Commonwealth of Ladies y la List of Covent-Garden Ladies, de Samuel Derrick, publicada en 1757 (y reeditada anualmente a partir de 1760), que llegó a vender un cuarto de millón de copias en 38 años.

Si estos directorios son el antepasado del “clasificado” de El Sol de Puebla (información valiosa) o de la revista Bellas de noche (pornografía valiosa), no siempre se sabe. Como lo menciona Margaret F. Rosenthal, en el caso de la Tariffa delle puttane di Vinegia, el estilo satírico, el abundante contenido “pornográfico” y la “irrealidad” de muchas de las situaciones que describe, le hacen pensar que la obra no cumplía con ningún fin práctico, como sí lo hacían algunas guías que incluían el retrato de cada cortesana como ayuda a la selección del lector.

Por otro lado, estas listas no eran un caso aislado. Como lo documenta Peter Burke, a principios del siglo XVI ya era común que se publicaran otros catálogos y guías en algunas ciudades importantes: “Maravillas de la ciudad de Roma” ya circulaba en la edad media, con información sobre reliquias, indulgencias y Papas, y en posteriores ediciones, incluyó también información sobre antigüedades, el servicio de correos y pintores; La guía de Venecia (Venetia descritta) de Francesco Sansovino, publicada en 1558, ofrecía información sobre palacios, eventos, obras de arte y personajes importantes, y fue sustituida a finales del siglo XVII por “La guía para extranjeros” de Vincenzo Coronelli, y posteriormente en el siglo XVIII por “El extranjero ilustrado”, en la que se le proponía al visitante seis itinerarios guiados por la ciudad y sus alrededores (de un día de duración cada uno). Guías similares aparecen en otras ciudades, como Ámsterdam (1611), Nápoles (1616), París (1684) y Londres (1681).

En 1692, Nicolas de Blegny presenta su “Libro práctico de direcciones en París”, que contenía información acerca de ventas, puestos vacantes, bibliotecas, conferencias públicas, baños, profesores de música, horarios e incluso chismes de la corte real. Si bien esta publicación no duró mucho (pues importantes personajes consideraron esto una invasión a su vida privada), la demanda de información creció, y para finales del siglo XVIII, por medio de oficinas, carteles, libros y periódicos, se ofrecieron espacios para anunciar mercancías,  obras de teatro, decretos oficiales, empleos y objetos perdidos (como perros y rosarios).

***

Catálogos como los se mencionaron en los párrafos anteriores, se han ido refinando con el tiempo (como la Sección Amarilla y Craiglist.com), ya sea especializándose, incrementando la cantidad de información o adoptando nuevas tecnologías; e incluso en comunidades pequeñas (como las universidades, asociaciones y pueblos), han sido económicamente viables. En El progreso improductivo, Gabriel Zaid da un ejemplo de la gran utilidad que pueden tener estos productos en la ciudad de México (y que podrían tener en otras comunidades):

Los servicios que ofrece el gobierno de México a los pobres no suelen llegarlos más que en forma simbólica. Una agrupación voluntaria ha hecho ha hecho más efectiva esa oferta para unas cuantas barriadas de la capital, reinventando la publicidad: haciéndoles llegar información pertinente sobre dónde hay servicios gratis y cómo se consiguen (lavaderos, dispensarios, funerales, clases de tejido, arbolitos); cómo divertirse el domingo sin gastar; cómo se hace el contrato de luz; qué documentos piden en la bolsa de trabajo. La publicidad estatal es demasiado narcisista y faraónica para ocuparse de pequeñeces prácticas que realmente le sirven a los supuestos beneficiarios. Por lo demás, las bolsas de trabajo, las diversiones gratuitas y casi todos los servicios que ofrece el gobierno, se concentran en las grandes ciudades: donde la clase media exige empleo, no donde más se necesitan.

Fin de la primera parte.

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3 Comments

  1. admin wrote:

    Próximamente, bibliografía plus (imágenes de las páginas consultadas) de los ensayos.

    Sunday, October 11, 2009 at 8:43 pm | Permalink
  2. Roach wrote:

    Uy, este ejemplo es clásico de esas noches de tarros en las chelas finolis (que luego saló el xixrrs el día que fue).

    Friday, November 20, 2009 at 12:15 pm | Permalink
  3. el coruco wrote:

    Jajajaja!

    Friday, November 20, 2009 at 4:27 pm | Permalink

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