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Más Flash y menos retórica

¿Cómo hablar bien de Flash en esta época de estándares web, lineamientos de usabilidad, software libre, posicionamiento en buscadores, cuidado del medio ambiente y paz mundial? Simplemente no es posible si se espera de Flash la mejor solución a cada problema: ni es eficiente en el uso de recursos (como Java o más aún C#); ni es amigable con los motores de búsqueda (como el XHTML); ni le permite al W3C meter su cuchara directamente (como en el caso de la especificación del HTML 5); ni mucho menos permite que un montón de geeks le echen guante al código fuente (lo cual tampoco es deseable siempre).

Como en otras herramientas imperfectas (como las pinturas de La Brujita, los estilógrafos, la plastilina, los primeros programas de diseño), de Flash puede aplaudirse la creatividad de los productos que con él se han fabricado.

Animaciones sencillas como las de El Santos, Rudo by Night y ¡Qué frío que hace en Helsinki! fueron ejemplo de lo que se podía hacer con un formato animado más rico que el gif, pero de más ligero que uno de video (avi, mpeg, mov).  Con lo lento que era el Internet hace algunos años,  las aplicaciones Flash promovieron el uso de ciertos elementos de interacción como los preloaders (que detenían una película Flash hasta que no tuviera suficiente información); lo mismo hay que decir de las conexiones asíncronas (que no necesitaban recargar la página para obtener nueva información). Arrastrar, soltar, desvanecer, desaparecer, aumentar, mover, copiar y modificar elementos en el browser era posible mediante Javascript, pero no fue hasta la llegada de Flash que esto empezó a verse como una práctica común (con Flash o sin él). Incluso en prácticas heredadas de los videojuegos como los Splash, las transiciones animadas y demás eye candy (o la opción de “salir”) que ahora son un lastre para el uso del browser, fueron parte de la experimentación que permitió el paso de los interactivos a las RIA (que no nacieron de sopetón).  Aunque ahora todos vitorean la etiqueta video y el AJAX (signifique lo que signifique), hay que recordar que la red no debe ser solamente amigable con el usuario: Flash fue amigable con el diseñador desde mucho antes (aunque por eso haya tanto trabajo malhecho en la red).

Desde una narrativa perfecta (desde el punto de vista del W3C), flash es sólo una herramienta de transición, que permite tener ahora lo que será posible mañana mediante las maravillosas especificaciones emitidas por el W3C. (Si en el camino se deshacen de los entrometidos de Apple, qué mejor.) Soñar con un futuro prometedor no tiene nada de malo, pero echando una ojeada a lo que tenemos ahora, veremos que Flash sigue haciéndose cargo de algunas deficiencias de los browsers: el video en streaming; el trazado de gráficas complejas (y vistosas); el uso de tipos que no se encuentras en el equipo del usuario; lectores de RSS que proveen ventajas de una aplicación desktop (tweetDeck);  lectores con funciones que no tiene un browser (como el de Safari Books o el del NYT); la posibilidad de guardar información en la computadora del usuario; el acceso a cámaras y micrófonos; todo mediante una aplicación que se encuentra en el noventa por ciento (aproximadamente) de los equipos, que ocupa muy poco espacio en el disco del cliente y que tiene una curva de aprendizaje (para el desarrollador)  menor que para cualquier otra tecnología que haga lo mismo (ya no se diga del tiempo de producción). Claro, está la opción de conocer lo que ofrece cada browser y desarrollar lo mismo para cada uno de ellos (lo cual sería un error desde el punto de vista económico).

Pero lo realmente interesante son las posibilidades de Flash, o mejor dicho, del reproductor de archivos swf. Para producir un archivo swf no es necesario tener Flash CS4 o el Flex Builder; basta con tener el Flex SDK (gratis desde el sitio de Adobe) y algún editor de texto, tan sencillo como el Bloc de notas de Windows o tan complejo como Eclipse (aunque no sé si llamarlo editor de texto…).  Aprender ActionScript 3 en lugar Java, C++, Javascript o PHP sería buena idea para escuelas de nivel intermedio (técnicas y demás secundarias) dentro de un plan de computación. Las posibilidades existentes entre un lenguaje de bajo nivel (y más aún de ensamblador) no son las mismas que uno de scripts, pero hay que saber que para el tiempo que tienen los alumnos (algunos en su último periodo educativo), la relación esfuerzo/resultado arroja beneficios mucho antes con ActionScript que con algún otro lenguaje (ya sea para producir juegos, presentaciones, gráficas, aplicaciones útiles). Además, el salto de ActionScript a Java o C# (en niveles posteriores) tiene más sentido que el de estos a ActionScript (común entre universitarios de sistemas), pues en el primer caso, las opciones se multiplican (y la base ya se tiene), mientras que a la inversa se puede ver como un desperdicio de habilidades (y tal vez por eso existe el GWT).En lo que a alguien se le prende el foco, varias escuelas de gobierno seguirán esperando aplicaciones similares a Photoshop, Illustrator, Indesign, Word, Excel, y PowerPoint desarrolladas completamente en Flash, y distribuidas vía web o CD mediante AIR (espera que podrían suprimir si tuvieran el conocimiento para producirlas ellos mismos, con el puro costo de tener funcionando una computadora con Windows o similar).

* * *

Y si de posibilidades hablamos, habría que poner de relieve el trabajo de un diseñador que no se encuentre en el negocio de las lonas (o por lo menos no exclusivamente). Hace algún tiempo, un comentario en este blog proponía, como actividad paradigmática del diseño de información, el desarrollo de interfaces. Estadísticamente, no cabe duda de que serían las lonas, los panfletos, los bomberazos de imagen corporativa y otras actividades de impresión a destajo. Pero por el tipo de links que circulan en algunas redes sociales, pareciera que lo que interesa al diseñador de información son las gráficas, las interfaces, las innovaciones tecnológicas y el uso creativo de medios que se creían obsoletos; los links de libros, posters, ilustraciones y fotografías son también comunes, pero la diferencia entre estos y los que llevan contenido propio de una pantalla es grande, y podría ser incluso tema para un estudio serio (y no del San Martín Texmelucan Post). Muchas de estas maravillas que van de Twit en twit, están hechas en Flash.

Que la demanda de productos de interfaz sea nula (en Puebla por lo menos), puede obedecer a muchas razones, entre ellas, que la oferta también es nula. Lo que hay son sitios prefabricados con las secciones: nosotros, ustedes, ellos, aquellos, misión, visión, ilusión y pretensión; la reventa de software; galerías de fotos con algún texto mal llamadas interactivos; y avalanchas de banners (como sin el modelo en Internet fuera también la reproducción de los panfletos y lonas). Falta dinero, mejores instituciones, que el gobierno cambie, que los empresarios maduren,  que el SNTE no sea tan chipotudo, que Calderón genere más empleos, que todos sepamos inglés y computación… sobran razones para explicar la ausencia de un mercado tecnológico. Pero hay una que nadie quiere mencionar: la incapacidad de industria para generar la oferta (aiga demanda o no). We don’t know the Know how.

* * *

Materias que sirven más para estudios avanzados (de maestría y doctorado en diseño) como la retórica, la semiótica, la historia del arte, la narrativa, la teoría de la comunicación, la estética y las matemáticas, quitan tiempo a lo realmente importante: más trabajo editorial y de redacción; desarrollo de proyectos personales a largo plazo; más tiempo para tomar mejores fotos y hacer mejores ilustraciones (o mejores hojas de estilo). Un barniz teórico no es nada comparado con el trabajo bien hecho. Deberían hacerse encuestas de cuánto saben los graduados de diseño sobre retórica, filosofía, mayéutica, historia del diseño, estética y demás chácharas que se supone estudiaron. Dos años de Flash a cualquier padawan de diseño y estaría listo para producir sus propias interfaces. Lo mismo aplicaría con las hojas de estilo y los lenguajes de programación para web. Dos años de retórica tal vez también harían del diseñador un mejor profesionista, pero los planes dictan que sólo se enseñe durante cuatro meses. Así sólo sirve para torturar alumnos son apasionados de la fotografía, no de las humanidades. (Y la misma fotografía puede llevar al alumno al estudio de algo más teórico.)

Afortunadamente, y en contra de las estadísticas, se gradúan buenos ilustradores, diseñadores editoriales, animadores, diseñadores web, emprendedores que continúan haciendo “chambitas” cada vez más complejas (y mejor hechas); todos con cierta idea de cómo mejorar y aprender nuevas habilidades. Si entre estos comienzan a salir expertos en Flash qué mejor: podrán programar aplicaciones para iPhone (con AS3); para pantallas táctiles multi-touch; para desplegar datos de forma creativa(como el Google Analytics); para programar juegos para redes sociales (que ya están generando nuevos empleos); y también para fabricar aplicaciones personalizadas para la pequeña empresa (que no necesiten de un “departamento de sistemas”).

Por cierto, Google todavía no indexa el contenido de los swf.

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8 Comments

  1. Mark wrote:

    Tu tiene tantas facetas que no sé desde dónde atajarlo. Supongo que comenzaré por lo principal:

    Es igual de complejo crear una aplicación en Flash que en cualquier otro entorno de desarrollo. Es sólo que la curva de aprendizaje para un diseñador es un poco menor, porque tiene ahí su paleta de herramientas de siempre y puede comenzar a trastear sin tocar una línea de código.

    Yo no comparto tu entusiasmo,
    viendo ejércitos de diseñadores convirtiéndose en grandes programadores gracias a Flash. La mayoría estudian diseño porque tienen una mente difusa, curiosa, y que vaga ante la menor provocación. Es precisamente lo que un buen programador no debe de ser.

    Seguro que hay diseñadores con las ideas claras y una capacidad de concentración bastante grande, pero en general son bestias bastante diferentes.

    Thursday, January 28, 2010 at 4:13 am | Permalink
  2. el coruco wrote:

    Yo tampoco tengo tanto entusiasmo (mejor dicho, niguno, este post se lo prometí al http://tinyurl.com/hugovom ). Aun así, no sería mala idea dedicar un par de años a estudiar fotografía, pintura, diseño editorial o programación orientada a objetos (Java, AS3, C#) dentro de la licenciatura. Entre las filas del diseño hay de todo, desde los que quieren hacer caricaturas hasta los que quieren hacer videojuegos o carteles para cine (porque hasta ahora, el diseño tiene que recibir a todos por falta de opciones).

    Flash es menos complejo que otros entornos, en parte porque sigue siendo un lenguaje para scripts (con todo y que funcione completamente con clases), y en parte porque no hay que preocuparse por el uso de recursos del sistema (o bueno, casi no; y seguro hay más razones). Por experiencia en escuelas públicas, sé que los resultados con C, C++, Pascal, Java o cualquier otro lenguaje de bajo nivel tardan más en llegar. (Aunque soy de la época en que no había internet ni bibliotecas en las escuelas, por lo que dependíamos sólo del maestro y el plan de estudios. Ahora ya hay internet.)

    En cuanto al perfil del diseñador y del programador, me parece que en general sí funciona como dices. Tal vez la excepción sea el diseñador editorial (espececíficamente de libros), que debe tener un perfil (idealmente) similar al del programador: antes de ponerse creativos, ambos deben moverse “by the book” (como dijera el Roach).

    Sin querer dejar fuera a los programadores, en la Encuesta Nacional de Micronegocios del INEGI (2002 creo), se vio que la ganancia promedio de un changarro es de menos de 4 salarios mínimos, y dado que México es un país changarrero (más del 90%), vale la pena pensar que algunos diseñadores (la mayoría) contarán sólo con sus propios recursos al ofrecer algo a este sector empresarial (sin recurrir a los practicantes o a la economía de escala, que también es buena opción).

    Thursday, January 28, 2010 at 3:22 pm | Permalink
  3. Hugo Osorio wrote:

    Los ejemplos que mencionas demuestran lo poderoso que puede ser Flash, sin embargo, no creo que la solución sea mas flash y menos retórica (cierto que es una clase demasiado elevada y sólo la vemos superficialmente). Sí nos convertirnos en una parte tan técnica, en algún momento encontraremos a alguien que lo aprenderá a hacer mucho más barato que nosotros, y otra vez nos veremos antes la misma condición que no terminamos de entender: la calidad no es el factor que determina si somos necesarios o innecesarios en la economía, pues la regula el costo, lo que determinará si somos necesarios o no será nuestra capacidad de análisis para solucionar problemas. Esto ya nos sucedió antes como país ante China, las textileras mexicanas tenía un producto de mayor calidad que los chinos, sin embargo, ellos tenían acceso a la técnica al ‘know how’, y ofrecieron un producto infinitamente más barato. Todos sabemos como acabó esa historia.

    Mark tiene un punto muy bueno al decir que los diseñadores y programadores son bestias bien diferentes, pero a veces es más fácil trabajar con un diseñador/programador en ciertos proyecto. Y es que en ocasiones, los programadores sólo pueden pensar en economía de sistema, sin importarles que es más fácil para el usuario. Lo ideal sería tener un programador/diseñador pero hasta ahora no he encontrado a uno.

    ¿Qué hace un diseñador para sobrevivir?
    Tal parece qué nuestra formación nos convierte en una especie de ‘todologos’, queremos hacer todo. Cortas tarjetas, haces lonas, editorial, sitios web, maquetación css, vendes, compras, administras, etc. Tienes razón en que la mayoría de los egresados que decidimos trabajar por nuestra cuenta contamos únicamente con nuestros propios recursos para cubrir las necesidades de las empresas para sobrevivir. Pero con el paso del tiempo me he dado cuenta, que lo mejor es aliarse, buscar gente especializada, que conoce más del tema (programación, por ejemplo), esto puede que deje menos márgenes de ganancia, pero es más honesto que intentar aprender un lenguaje para un proyecto y además te deja el tiempo necesario para enfocarte en lo que verdaderamente importa: planear el proyecto, pensar en la gente, analizar, y solucionar problemas (que pocas veces son tuyos).

    La verdadera pregunta, y que sigue en el aire es: ¿qué hace un diseñador en realidad?

    Saturday, January 30, 2010 at 12:45 pm | Permalink
  4. el coruco wrote:

    A ver, comenzaré desde el final. Lo que hace un diseñador depende de la píldora que escoge, la azul o la roja.

    Cuando te llega un proyecto, puedes tomar el riesgo de contratar tripulación (aunque ganes menos), el riesgo de realizarlo sólo (aunque no estés seguro) o el riesgo de no aceptar el proyecto (aunque se te vayan futuros proyectos). En los tres casos se puede ser honesto (o no); como alguna vez me lo platicaron unos viejitos de Gallup, los lobos que cazan en manada son distintos de los que cazan solos, como también son distintos los tamaños de las presas (será que ese día no habíamos salido a comer).

    En cuanto a perfiles, no quiero comentar mucho, porque eso de tipificar profesionistas tiene mucho de frenología. Como lo dijo alguna vez el maestro Yoda, [en los despachos] es mejor trabajar con los que te llevas bien que con los que se las saben de todas todas (pero entorpecen el trabajo en equipo).

    Aunque no lo parezca, saber usar Photoshop también forma parte de la resolución de problemas, aunque se cotice diferente en una oficina contable que en un despacho de diseño. Para un presupuesto de mil pesos, vale más el que sabe imprimir lonas que el que sabe dirigir ejércitos de diseñadores. para presupuestos de un millón las cosas son diferentes (y entre estos dos hay chorromil puntos intermedios). Una lona bien hecha es más útil que un sitio web para un café de pueblo (cuesta menos y necesita menos “teoría”). El ejemplo de China en las maquilas pertenece al sector moderno (grandes inversiones de capital) y los ejemplos que ocupo por lo regular son del sector pobre o rural (grandes inversiones de mano de obra). De hecho tengo cierta teoría que tendré que desenrollar (algún día), pero va más o menos así:

    en México existen por lo menos dos modelos económicos para el diseño. El de los clientes rurales y pequeños, que son atendidos por pasantes, chalanes, pintores, rotulistas, impresores, magos, caricaturistas y demás, y el de los clientes citadinos y las empresas medianas y grandes, atendidos por despachos de diseño (pésimos o excelentes) y empleados “especializados” de la empresa misma (no siempre diseñadores, pero siempre entrometidos).

    Por alguna extraña razón, escribí como dos cuartillas explicando por qué (creo) que la práctica es más importante que la teoría en la preparación del diseñador. No es algo que hayas preguntado (o comentado), pero ya lo escribí, así que lo pondré en el blog como “mini” post. :)

    Sunday, January 31, 2010 at 4:07 am | Permalink
  5. Mark wrote:

    En la UDLA es relativamente posible escoger lo que te gusta, yo llevé programación estructurada como optativa de ingenierías, estructuras de datos en lugar de álgebra, y algoritmos en lugar de no-sé-qué-cosa.

    (Incidentalmente, Chomsky dice que eso debería de ser la universidad: un lugar donde estudias lo que te apetezca, no un lugar que saca productos (“profesionistas”) con un paquete de conocimientos mínimos que espera el mercado que tengas.)

    También coincido que importa mucho más la práctica que la teoría. Pero me molesta muchísimo que la gente que lo dice generalmente no tiene ni puta idea de la teoría y su práctica es como escupirle en la cara a Aicher, Eames y Dreyfuss y luego cagarte en la tumba de Paul Rand.

    He llegado a la conclusión de que un diseñador siempre tiene que producir, aquellos maestros que únicamente diseñan el sylabus cada semestre no son diseñadores, son educadores para el diseño. Aquellos que publican links de diseño en sus blogs son bloggers, no diseñadores. Aquellos que escriben acerca de diseño son teóricos de diseño, no diseñadores.

    No es que sea un privilegio especial ser diseñador, es solo que en el diseño vale mil veces más la ejecución que la cavilación.

    Sunday, January 31, 2010 at 11:14 am | Permalink
  6. Mark wrote:

    Tienes razón en que la mayoría de los egresados que decidimos trabajar por nuestra cuenta contamos únicamente con nuestros propios recursos para cubrir las necesidades de las empresas para sobrevivir. Pero con el paso del tiempo me he dado cuenta, que lo mejor es aliarse, buscar gente especializada, que conoce más del tema (programación, por ejemplo), esto puede que deje menos márgenes de ganancia, pero es más honesto que intentar aprender un lenguaje para un proyecto y además te deja el tiempo necesario para enfocarte en lo que verdaderamente importa: planear el proyecto, pensar en la gente, analizar, y solucionar problemas (que pocas veces son tuyos).

    Amen. Lo que sucede es que tenemos la mentalidad de “si aprendo a hacerlo yo me puedo comer el pastel entero”. Pero cuando tiras de gente especializada el trabajo sale mejor hecho, en menos tiempo y creas vínculos de chamba (ellos te pueden llamar a ti cuando necesitan algo).

    También tenemos la percepción de que comerse el pastel entero es lo más provechoso, en realidad tu capacidad de chambiear es finita y si encuentras otro proyecto no lo puedes comenzar por estar haciendo algo (que ni te gusta ni sabes hacer bien).

    Sunday, January 31, 2010 at 1:03 pm | Permalink
  7. el coruco wrote:

    Cierto, estoy de acuerdo, no hay que olvidarse de los buenos teóricos.

    De hecho, sobre la teoría se pueden agregar algunas cosas, pues es más importante de lo que parece (por eso tengo un blog sobre teoría). Como he aprendido del buen Bonsiepe, hacer teoría requiere mucha práctica. Intentar, explorar, equivocarse, tergiversar, ver con nuevos ojos, aunque nunca se llegue a nada (“si supiéramos lo que estamos haciendo, no sería investigación”). En la practica es evidente cuando las cosas funcionan. En la teoría, muchas veces no se nota que se ha descubierto algo nuevo o práctico. En palabras de Alberto Manguel, el escritor (teórico) debe esperar a su lector ideal (que puede llegar generaciones después).

    Algo que puede tener la teoría del diseño (o de otra cosa), es que no sólo sirve para el diseño. Así como buenas teorías en la filosofía han abierto camino a otras profesiones (como la psicología o la sociología), también la teoría de diseño puede servir para crear nuevas empresas, nuevos campos de estudio o simplemente enriquecer otras áreas del conocimiento (como la historia de los objetos, por ejemplo).

    Y también viene en varias presentaciones. Está la que documenta los nuevos caminos (la práctica) como el caso de Dreyfus (haciendo camino al andar); está la que viene de la observación clínica, como la de Tschichold (redescubriendo antiguos saberes del gremio de impresores); la que se crea a partir de cavilaciones sobre la esencia del diseño (como el caso de algunos textos de Buchanan), cuando las respuestas ya no funcionan; también está la que viene en forma de Know-how, como los textos de tantos diseñadores experimentados, y que facilita la preparación de nuevos diseñadores, así como la evolución del gremio en general.

    También está el placer de teorizar, o mejor dicho (Magister dixit), el placer de las chaquetas mentales.

    Sunday, January 31, 2010 at 2:48 pm | Permalink
  8. el coruco wrote:

    En el ejemplo del pastel también estoy de acuerdo. Tal vez sólo difiero en el escenario. Hay situaciones en las que no hay pastel (como el caso de las startup sin padrino), o incluso en la que se deben rebanadas (como cuando se acaba el financiamiento). También hay proyectos en los que el pastel es más bien empanada (en proyectos para las PyMEs), y en los que se come mejor a solas (como en trabajos de ilustración, de escritura, de cartel, etcétera).

    por salud mental (y estomacal), hay pasteles que no deben aceptarse. Tomar todas las oportunidades no es una postura de diseño, sino de libro de superación personal.

    Sunday, January 31, 2010 at 3:02 pm | Permalink

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